Matéricos 9

Matericos 9

Aprendiendo con Caveri

Por Marcelo Barrale
La obra del arquitecto Claudio Caveri, en el camino de ser objeto de estudio con las debidas formas de la producción de conocimientos académicos, está visitada únicamente desde lo afectuoso, lo espontáneo y lo íntimo.
Sentimiento desprolijo pero seguro, transmitido de docentes a alumnas, durante muchos años en el ámbito de nuestro Taller Galli, teniendo en cuenta que incluimos una correspondencia epistolar entre el Maestro y el actualmente profesor adjunto, Luis Appiani, en sus épocas de estudiante en la década del 80.
Obra de arquitectura, obra docente, obra de fe y alegría, obra hecha palabra clara y directa, palabra hecha obra, obra hecha acto de fe, obra de padre de familia, familia de obreros arquitectos, obra de doctrina, obra conducción, política verdadera para los pobres hecha obra, política en la tierra, la tierra hecha iglesia y la iglesia hecha barrio y escuela, obra de obreros de la iglesia del barrios hecha de barro, cemento y alambre…..maestro, obra de maestro, obra maestra, la palabra visitada, la calidad, la calidez, la palabra hecha hospitalidad.
En épocas donde estas “obras” no abundan, cuando se cumplen 30 años del golpe militar en nuestro país, que suspendió la perspectiva de una sociedad distinta, mejor, igualitaria, donde algunos hechos inducen nuevamente hacia la esperanza, aún sin tiempo ni plazos.
En este contexto, con nuestros entornos más queridos afectados por la desaparición temprana o la cárcel, entristeciendo a familiares, nos juntamos nuevamente para publicar, en un intento precavido de vincular arte, técnica, cultura y política, como acto conciente que, seguramente, desde la mayorías académicas contemporáneas, no sea visto como compatible con la producción en el aula de una Facultad, en este caso de Arquitectura.
Sin conocerlo, el padre de Anita, Homar Valderrama, detenido político durante nueve años, la abogada del sindicato metalúrgico de Villa Constitución, Mireya Rojo, esposa de mi amigo y profesor ejemplar Arq. Edgardo Capettini, detenida siete años, intelectuales irrepetibles como el Arq. Adrián Caballero, cesanteados de nuestra Facultad como muchos otros valiosos docentes, mi familia y familias amigas, como tantas dolorosamente divididas en la política, nos acompañan en el trabajo.
También hoy, nos rodean jóvenes alumnos y alumnas que en silencio y con pudor, han padecido estos flagelos sin manifestarlo y hoy sueñan y construyen con nosotros, o mejor dicho, nosotros acompañamos su camino.
En uno de los tantos actos de estos días, con la presencia de dirigentes de distintas asociaciones de derechos humanos, recordando el 11 de Marzo de 1973, día de asunción de un presidente democrático luego de 18 años de proscripciones y la criminal interrupción del orden constitucional posterior del 24 de marzo de 1976, uno de ellos, se refería a un proverbio árabe que expresa que los hijos se parecen más a sus tiempos que a sus padres.
Estos hijos han ido a conocer la obra de Claudio Caveri, y sin pedir permiso, aquí está su modesto y caluroso testimonio hecho matéricos periféricos…
“…Pero ¿fue la Comunidad Tierra ese mito nostálgico? ¿Fue esa cosa legendaria diseñada como deliberada marginalidad, esa materialización de la desconfianza en la Razón y el progreso, al a que la reduce Gorelik?
¿Fue ese “Getting away from it all” del Buenos Aires Herald? ¿Fue esa comunidad con “tufillos hippies que en algún momento la adornaron” que detecta Sabugo?
¿Fue un semillero subversivo como se sospechó al comienzo del proceso?
Las respuestas no pueden ser drásticas, pero es innegable que hay algo de esa experiencia que no se vio y que tal vez ahora y con el tiempo, se alcancen a vislumbrar.
La Comunidad Tierra poco tuvo que ver con los mitos “esteticistas”, “ecologistas” y “nostálgicos”, aunque muchos de los que la formaron participaron de ellos.
Pero el motor del núcleo central fue abrirse a la comunidad que se formaba a su alrededor.
El resultado visto con el menor prejuicio posible y desde hoy, no es ni un trasnochado folclorismo, ni un chauvinismo populista, y menos un escape a un mundo idílico, sino un pragmatismo de frontera, que utiliza los productos cuando puede y le interesa, sin creer en el “aura” del mito original de la modernidad ni la p´redica de sus sacerdotes, pero tomando con libertad sus aportes.
Sus deformaciones hechas con materiales a mano, con puertas y ventanas regaladas, o sacadas de los compra venta, no muestran ese afán de rescate folclórico de antiguos elementos “objetos”, típicos de ciertos reciclajes, sino utilización ingeniosa en el intento de no separar belleza de escases…”
Fragmento de “Mirar desde aquí o la visión oscura de la arquitectura” Claudio Caveri.

Madre…
Por Ana Valderrama
Tierra,
sustancia infinita
tan eterna como el agua y el aire.
Tierra.
Y de esa tierra
se elevan
en tan prodigiosa altura
vientres
de la madre tierra
cobijo de cuerpos
y las almas penetran
los cuerpos de tierra
en pequeños rayos de colores:
verde aceituna,
rojo manzana,
amarillo girasol,
La madre ha hinchado su vientre
para el encuentro de los hombres
La gravedad descarga sus fuerzas
plácidamente
y la tierra vuelve a ser tierra
El guía sus manos,
las de sus hermanos,
y la tierra
vuelve a la tierra:
de tierra las manos,
de tierra la madre,
de tierra el vientre
y el cobijo,
¿Quién guiará
las manos de tan alta hechicería?
¿Quién guiará el alma
de tan alta sensibilidad social?
¿Quién guardará para siempre
la memoria
la sabiduría
de tan alta simbiosis
de espíritu, espacio y materia?
Quizás,
como todo lo que surge
y vuelve a la tierra,
Comunidad Tierra,
alimente nuevas almas,
y nuevas tierras.

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