Matéricos 8

Matericos 8

Viejas cuentas

Este editorial, es un refrito de algunos textos interrumpidos que estaban esperando la hora de ser terminados y publicados, en esta oportunidad más o menos amalgamados con cierto optimismo, apresuramiento, desprolijidad e imprecisión en la convicción de que, como grupo humano dedicado a la arquitectura, su enseñanza, y sus vinculaciones con la actividad cultural, enfrentamos un nuevo desafío y una nueva época sin lugar a dudas incierta, sobre cuyos aspectos hablaremos más adelante. La penúltima matéricos, la seis, estuvo apoyada en el descubrimiento de la experiencia de Ciudad Abierta y de la obra de un conjunto de arquitectos encontrados en el tránsito de la búsqueda de una arquitectura realizada en la región, contemporánea, con una mirada puesta en la dimensión universal del espacio y otra en los valores del lugar, la materia y la cultura latinoamericana. Luego sobrevinieron otros compromisos inexcusables, como la finalización de una primera etapa de la investigación proyectual Arquitectura de la Periferia que lleva adelante el Taller, la publicación de esos resultados en formato de CD monográfico que ocupó el lugar de la mp7, los concursos docentes en Rosario, las elecciones de autoridades en la Facultad, etc. Sobrevivimos también a algunas pestes como el corralito, la devaluación de los salarios pesificados, la crisis política del gobierno de la alianza, el default, la represión de los movimientos populares, en fin, no es que estuvimos ociosos ni contemplativos sino, en la seguridad que se sabrá disculpar esta demora, defendimos el rancho y abrimos otros caminos, consolidando los afectos y los vínculos intelectuales más importantes. Acumulamos, durante toda esta etapa, proyectos de concursos, grabaciones de distintas conferencias, trabajos prácticos de alumnos, documentación gráfica de viviendas y otras obras construidas y demás experiencias que, sumadas a la pendiente de exhibición empezamos a mostrar en este número, y que dan holgadamente para dos o tres números más, en los que ya estamos trabajando. Creemos, por otro lado, haber cerrado un círculo y concluido un estado de reflexión y trabajo, que seguramente resonará por algún tiempo, pero tiene que ver con los 90, con los diez años de fundación del Taller, con la desaparición física de Carlos Leo Galli, de Marcelo Perazzo, recientemente de Adrián Caballero, y en algo más que la sensación, de que enfrentamos otras responsabilidades. Luchamos contra el intelectualmente incorrecto defecto de la repetición, del esto ya lo hicimos o esto ya lo dijimos, pero a su vez no nos queremos apartar de los contenidos más doctrinarios o esenciales que hemos cimentado colectivamente, como aporte a la producción de conocimientos arquitectónicos en nuestro medio.
Otra Arquitectura es posible en Rosario y su Facultad.
Describir el estado actual de la profesión en nuestra ciudad, incluyendo un somero análisis de su evolución más reciente, no es una tarea sencilla para este editorial, pero es oportuno recordar a quien le interese, por ejemplo, las opiniones vertidas en el suplemento del diario Clarín del lunes 3 de Febrero de 2003 titulado “El nuevo perfil de Rosario”. Este artículo, que pretendió dar difusión al producido local, finalmente sólo dio una versión sesgada de la realidad. Aquí no desarrollaremos el tema con cifras, porcentajes, etc., sobre metros cuadrados construidos, honorarios, ni zonas de desarrollo reciente, porque éste no es un comentario sobre tendencias del mercado inmobiliario, sobre la vida en los countries, ni sobre la inserción de los arquitectos en la industria de la construcción local. Estos son tópicos importantes, que resultaría urgente desarrollar, pero considero oportuno observar otros aspectos. Promediando los ochenta, época que considero refundacional, un verdadero quiebre en el contexto del pensamiento arquitectónico, que busco reconstruir la convivencia democrática perdida violentamente a partir de marzo de 1976, fueron la formulación del proyecto del Plan Director en lo que tiene que ver con la gestión Municipal y del nuevo Plan de Estudios de la Facultad, en una voluntad única que considero estructural, contundente y hegemónica. Aquí se definió la relación entre la arquitectura y la ciudad, el marco teórico vigente hasta la actualidad, con el cual nos hemos manejado formalmente en los 20 últimos años. Estos dos grandes basamentos, consolidaron una época y dejaron atrás el pasado. Hubo que esperar un tiempo para que grandes maestros arquitectos e intelectuales progresistas y comprometidos históricamente con la realidad social y política, como Viotti, Sosa, Pantarotto o Capettini, cesanteados en su trabajo docente en el 76 y luego reincorporados por la democracia, fueran revalorados por su producción arquitectónica construida. No obstante, en la Facultad de Arquitectura de los 80 y 90, es cierto que estos arquitectos no pudieron consolidar por distintos motivos, su aporte o su influencia cultural y técnica.
Esporádicamente, la posibilidad de incorporarlos en el dictado de conferencias y seminarios, sólo se produjo en la gestión del Arq. Carlos Leo Galli como vice decano, a cargo del programa de Cátedras Libres, en el período del decanato de Daniel Vidal. Por otro lado en los 90, a partir de la pre Bienal donde descollara el irrepetible genio del catalán Enric Miralles, se crean y afirma el Grupo R, con destacada impronta contemporánea, cuya iniciativa y empuje se concreta con los premios logrados ya en el siglo XXI a sus obras producidas individualmente, o a los proyectos presentados en las mismas condiciones, en distintos concursos, si bien algunos de ellos no poseen actividad docente en esta Facultad. Otra realidad a tener en cuenta, muy poco frecuente en otras Facultades, es que los decanos electos en los 20 últimos años, que condujeron la Facultad pertenecen al Estudio H, cuyos integrantes dirigen todos talleres del área Teoría y Técnica del Proyecto Arquitectónico. A éstos les cupo la dura tarea de lidiar con la universidad masiva, gratuita, pública, con magros presupuestos, de gobierno cuatripartito e ingreso irrestricto. Habiendo cumplido ya 80 años, actualmente con el Dr. Arq. Héctor Floriani en la nueva conducción que interrumpe aquella tradición, presenta un saludable equilibrio institucional, habiendo mantenido e incluso incrementado en algunas áreas, el prestigio heredado. A este contexto, le debemos sumar otros aspectos que son valiosos a la hora de evaluar los méritos de los egresados en esta época. Por otro lado, es notable el esfuerzo de estas nóveles generaciones de arquitectos rosarinos, para continuar creciendo en su formación profesional. Podríamos nombrar, seguramente siendo injustos por los que no citaremos, a realizadores que hemos llamado la Sub 35, como Walter Taylor y Enrique Franco del Grupo Vagón, Nicolás Ribone, Alejandro Romagnoli, el estudio Bechis, Juan Germán Guardati, el estudio Beltramone – Ponzellini – Costa - Valenzuela, Nicolás Campodónico, Marcelo Spina, Marcelo Viarengo, el estudio Chouhy – Lein – Solari o los que están estudiando y trabajando en EEUU, como Diego Arraigada, Cristián Mare, Gisella Vidallé y Fabián Llonch, Juan Manuel Rois, Hernán Díaz Alonso o Carla Bovio con Moneo en Madrid, siendo la mayoría de ellos, y esto es un dato muy importante, docentes o ex docentes adscriptos de nuestra Facultad. Muchos otros, más jóvenes, están ingresando a la tarea docente y muestran un repertorio de obras que colectivamente, son un mensaje de valor. Seguramente los caminos y las motivaciones son divergentes, en los que optan por seguir aquí o los que se esfuerzan por la opción de una continuidad de sus estudios en el extranjero. Otro componente a tener en cuenta es el aporte de la gestión Municipal, que a través del asesor arquitecto Mario Corea, marcó una época caracterizada por la adjudicación de proyectos y obras a famosos arquitectos extranjeros o bien realizadas por equipos ad – hoc, y que ha posibilitado que la ciudad tenga obras de arquitectos como Álvaro Siza, que junto al Parque España de Oriol Bohigas, son un verdadero orgullo internacional. No obstante, ésta modalidad de adjudicación directa de obras indudablemente, impidió la promoción del conjunto de arquitectos rosarinos, situación que fue cuestionada por el Colegio de Arquitectos de la Provincia y el de nuestra ciudad. Los jóvenes arquitectos y arquitectas rosarinos más destacados se han formado en este contradictorio debate cultural, profesional y gremial, y aun así han prestigiado la ciudad, que hoy es reconocida como el sitio donde más se ha evolucionado en la Argentina en este aspecto. Esto se ha producido, fundamentalmente a través de obras de comitencia privada, no estando el estado decididamente comprometido con esta realidad. Las escuelas, las viviendas, los centros de salud, casi toda la política de obra pública de nuestra región en todas sus esferas (nacional, provincial o municipal) ha estado y está al margen del sistema de concursos de anteproyectos, salvo excepciones como el Pasaje Juramento. Otras oportunidades de realizaciones de gran calidad se gestionaron por otros medios como el Jardín de los niños o la Granja de la Infancia. La tarea que nos espera, es unirnos para intentar la superación de las divisiones preexistentes, políticas, administrativas, institucionales, sectoriales o generacionales, sin perder pluralidad y diversidad, poniéndonos al frente de un proceso inconcluso, con el objetivo de posicionar y jerarquizar la producción arquitectónica local como lo han hecho otras ciudades importantes en este mundo globalizado. Solo así, otra arquitectura es posible.
El taller Galli en formación
En los años 88 y 89, empezamos a conformar, incipientemente, el grupo de docentes que acompañaríamos al Arq. Carlos Leo Galli en el armado del Taller, hasta que, en el año 93 obtiene por Concurso Nacional el cargo de Profesor Titular Ordinario. A partir de allí, el Taller Galli, en los primeros 90 fue, sin lugar a dudas, el núcleo más inquieto del debate cultural dentro de la Facultad de Arquitectura de Rosario.
Fue así, como un grupo de alumnos muy activos y los docentes más jóvenes respondieron inmediatamente al desafío planteado, en un clima que proponía y sostenía el Arq. Galli en persona, facilitando la búsqueda y la inconformidad permanente, escribiendo y diseñando trabajos prácticos que hoy son verdaderos registros del “espíritu de la época”. El primero hecho público en el sentido de proponer debate a partir de la propia producción, fueron las ya muy conocidas muestras de fin de año, siendo el primero taller que pasó de recibir entregas en “carpetas”, a montarlas en paneles que permitían su exposición, evaluación y crítica, habitualmente con arquitectos que no pertenecían al claustro docente, invitados a tales efectos. Al mismo tiempo, como decíamos anteriormente, también la tarea del Grupo R donde más de 30 arquitectos extranjeros fueron invitados a Rosario, en la Fundación Parque de España, a dictar conferencias y seminarios, fue masiva, decidida y concretamente apoyada por alumnos y docentes de nuestro Taller, trasladando literalmente las actividades académicas muy frecuentemente, al anfiteatro próximo al río Paraná (recordemos que estos eventos siempre se producían los días jueves o viernes por la noche, horario del Taller en esa época).
Fue determinante en la formación del Taller Galli, que incluso trabajó en un seminario organizado especialmente, la obra y la palabra de Enric Miralles, que habían impactado en la pre Bienal rosarina del 91, sin pasar por Buenos Aires, ciudad que nunca lo comprendió ni apreció.
En la misma época, los docentes y alumnos del Taller, solíamos concurrir a todos los seminarios proyectuales del Centro Poiesis de la FADU / UBA dirigido por el Arq. Jorge Sarquís, que se dictaban habitualmente en la SCA, y que cumplió un rol importantísimo en el debate del momento del país.
Esta experiencia, luego fue exitosamente implementada en la gestión del Arq. Galli como Vice decano de la Facultad en el periodo 94-98, donde creó la Cátedra Libre, y en ella dictaron seminarios y cursos de grado o postgrado, arquitectos como Claudio Vekstein, que en ese momento tenía cerradas las puertas de la actividad docente en la UBA, actualmente profesor en Arizona.
También asistieron diversos profesores de la FADU, principalmente Jorge Moscato y se tomó contacto con la obra y el pensamiento esencial de Claudio Caveri.
El día que Luis Appiani y el autor de esta nota, fuimos a tocar el timbre del estudio de calle Laprida a una cuadra del Museo Xul Solar, en Buenos Aires, para entrevistar a un tal Pablo Beitía, hace más de 10 años, marcó para siempre nuestra tarea, siendo desde ese momento un integrante más de la cátedra. Es importante destacar que el Museo ha sido elegido el año pasado para el primer premio Década, organizado en la Argentina por la Facultad de Arquitectura de Palermo. El jurado fue Oscar Tusquets Blanca, creador del monumento a Dalí en Figuera y de la ampliación del Palacio de la Música en Barcelona. Así, de esa manera, luego conocimos a David Luza e Iván Ivelic Yañes de la Escuela de Arquitectura de Valparaíso y fuimos a la mismísima Ciudad Abierta en Ritoque, donde encontramos a Alberto Cruz Covarrubias, posteriormente descubrimos, como decíamos antes, a Solano Benítez Vargas y Javier Corvalán de Asunción, a Milton Braga y Ángelo Bucci de San Pablo, a Toni Gironés de Cadaqués, a Jorge Lobos de Chiloé, muchos de ellos vinieron a una Facultad de la Argentina por primera vez, gracias a las puertas abiertas de nuestro Taller. Así se logró conformar una red ciertamente no virtual, (tal vez mejor sea pensar en un Taller ampliado) sino real, de corazón, carne y hueso, construida a fuerza de largos viajes y tramitaciones, absolutamente independiente y auto gestionada, y a su vez alternativa a las emisiones habituales del ambiente cultural oficial de Buenos Aires.
Sucedieron paralelamente otras cosas.
Cinco alumnos del Taller crearon lo que se llama Grupo Vagón, que activó desde lo cultural, fuertemente la época. Luego, esto dio pié para la creación de otro agrupamiento llamado dominó, que se propuso pasar a la actividad política estudiantil, desde una posición independiente y permitió tener una presencia más institucional y constante, por ejemplo en el Consejo Directivo de la Facultad, hasta hoy no interrumpida.
Se puede recordar, que jóvenes graduados del Taller, han sido ganadores de distintos concursos de arquitectura, como en el caso de la Fundación Arquitectónica en numerosas oportunidades que les permitió realizar pasantías en estudios del extranjero, y se han destacado en unidades académicas de prestigio de Europa y EEUU, donde realizan sus estudios de postgrado.
En otros aspectos, por ej., en el ámbito de la investigación formal, el Taller en su conjunto, lleva adelante el proyecto “Arquitectura de la periferia. Nuevas estrategias proyectuales. Alcances y significados en una perspectiva interdisciplinaria. El caso rosario”, que ha logrado ser la columna vertebral de nuestra producción, abordando los problemas del tejido residencial popular, el espacio público, la infraestructura y la proximidad de la naturaleza, en la periferia urbana local, y que, como anticipamos, ha cerrado una primera etapa.
Conocimos en el 2001 y trabajamos conjuntamente con ellos, pese a todas las dificultades para lograrlo, al Grupo Litoral Nueva Arquitectura de la ciudad de Santa Fe.
Finalmente, en el primer semestre del 2002, tuve la oportunidad de realizar una pasantía docente Fomec, en la Escuela de Valparaíso, que posibilitó consolidar nuestra relación y conocimiento sobre sus experiencias, que cumplieron ese año, su 50 aniversario de creación y persistente tarea, con reconocimiento internacional.
En los años 2002 y 2003, en un contexto económico ciertamente desfavorable, luego de publicada la Matéricos 6 y editada en CD la 7, hemos realizado distintas actividades, como los Seminarios proyectuales sobre la vivienda unifamiliar con Bucho Baliero (recientemente fallecido) en Facultad de Arquitectura de Santa Fe, el realizado conjuntamente con Manuel Fernández de Luco (FAPYD – UNR) y Jorge Moscato (FADU – UBA) sobre áreas concertadas en la Ciudad de Rosario o el Seminario proyectual latinoamericano con Jorge Lobos, Solano Benítez, Milton Braga y Martín Fourcade sobre El Campo de la Gloria, Convento de San Lorenzo, organizado por la FAPYD / UNR.
También participamos en el Seminario proyectual dirigido por Pablo Beitía “Arte y Paisaje” conjuntamente con docentes y alumnos de la Escuela de Artes del Teatro de la Universidad del Salvador denominado “Encuentro con Chillida”, en homenaje al Perito Moreno, en la ciudad de Bariloche y en el Taller de Ideas para estudiantes en el marco del Arquisur 2003, en Rosario.
En el rango de los concursos, organizamos “un lugar para el encuentro en el CUR”, con premio de pasantía en estudio de Solano Benítez en Asunción (con dominó) culminado exitosamente.
Participamos en el concurso de la Revista Vivienda sobre “Viviendas en Laguna Yema”, Formosa y luego en el concurso del 11th. Internacional IFHP Student Competition Viena 2003, obteniendo una Mención para un estudiante del Taller y otra para la Facultad.
Finalmente, fue importante la participación en el concurso organizado por Centro Poiésis de la FADU – UBA sobre el tema “Viviendas para inundados en Santa Fe”, obteniendo diversos premios.
Asistimos al Congreso internacional de Arte Digital SIGRADI, con la ponencia de la Matéricos Web. Finalmente, realizamos distintos viajes de estudio como a la Escuela de Arquitectura de Pilar / Universidad del Salvador, a visitar el auditorio de Clorindo Testa en compañía de Juan Fontana, a Uruguay a visitar la obra de Eladio Dieste en Durazno, Atlántida y Montevideo, y el campamento a Carcarañá, provincia de Santa Fe, para un taller de observación y dibujo.
Dedicado a Anita, Julián y María Victoria, y a los docentes y alumnos que nos acompañan…
Los retratos que ilustran este editorial son una recopilación de dibujos de Marcelo Barrale, de la serie denominada: “Evita morena”.

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